Zverev apaga la ilusión del joven Jódar y se consolida como favorito en Roland Garros

Por: Manuel García

En los cuartos de final de Roland Garros 2026, Alexander Zverev venció al español de 19 años Rafael Jódar por 7-6(3), 6-1 y 6-3 en la pista Philippe-Chatrier bajo techo. El alemán avanzó a su quinta semifinal en París y, con este resultado, se mantiene en el tercer lugar del ranking ATP.


Más allá del marcador, el partido mostró el choque entre la experiencia y la explosión de un talento emergente. Jódar, que llegó a este duelo como el jugador con más victorias en tierra batida esta temporada (19), había dado la sorpresa al remontar dos sets en contra ante Pablo Carreño Busta y se presentó como un contendiente peligroso. Sirvió para el primer set (5-3), pero Zverev elevó su nivel, dominó el tie-break y luego no dio opciones en los sets siguientes con un juego sólido y preciso.

La historia de Sascha: de niño con diabetes a aspirante eterno al Grand Slam



Para entender por qué Zverev se presenta como el gran favorito en un cuadro muy abierto (sin Sinner ni Alcaraz en la parte alta), hay que mirar más allá de sus golpes. Alexander “Sascha” Zverev, nacido en Hamburgo en 1997 de padres rusos, ha jugado siempre dos partidos al mismo tiempo: uno contra el rival de turno y otro contra su propio cuerpo.

Diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 4 años, Sascha creció inyectándose insulina a escondidas porque le daba vergüenza. Mientras sus compañeros jugaban libremente, él debía controlar glucosa, comer en momentos precisos y gestionar una enfermedad crónica. Ese “juego doble” forjó una disciplina mental extraordinaria. Hoy, con 29 años, es uno de los pocos tenistas de élite que compite al más alto nivel mientras gestiona esta condición.



Creó la Alexander Zverev Foundation para ayudar a niños con diabetes en países con menos recursos, proporcionando insulina, sensores y campamentos deportivos. “Si algún día hay un campeón de Grand Slam diabético, aunque no sea yo, seré el más feliz del mundo”, declaró.

Rafael Jódar se marcha de París con la cabeza alta y un futuro brillante por delante. Zverev, mientras tanto, sigue escribiendo su historia de superación: del niño que se pinchaba en secreto al tenista que busca coronarse en la capital francesa mientras la semifinal lo espera.

Edito: Santiago Rocha

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