El conjunto de “Las barras y las estrellas” dio cátedra de fútbol en un SoFi Stadium que presenció el que es posiblemente el mejor partido de fútbol que ha disputado Estados Unidos en un Mundial, ante un Paraguay que no encontró su mejor versión y buscará redimirse para avanzar a la siguiente ronda.
Autor: Benny Hernández Varela
En medio de las relucientes estrellas de Los Ángeles, había una que concentraba el brillo y la esperanza de todo un país, que no estaba sobre el concreto del Paseo de la Fama, sino dentro del campo. Christian Pulisic apareció para encender el Mundial en Estados Unidos y provocar el primer gol del anfitrión mayor en esta Copa del Mundo. Después de eso, la selección de “Las barras y las estrellas” dictaron una sentencia pronta al encuentro.
Los contrastes entre la inauguración y lo ocurrido en la cancha fueron evidentes, pues el espectáculo previo difícilmente quedará entre los momentos memorables de este Mundial, pero el futbol se encargó de comenzar el verdadero espectáculo, pues asi como ya había ocurrido con México y Canadá, el tercer organizador del certamen debutó sumando, y goleando 4-1 a su similar de Paraguay.
Las expectativas sobre La Albirroja en su regreso a una Copa del Mundo después de 16 años eran altas, ya que Gustavo Alfaro había construido una selección reconocible, competitiva y cómoda sin balón, con Julio Enciso y Miguel Almirón como principales argumentos ofensivos. Sin embargo, el libreto dejó de funcionar demasiado pronto.
Durante meses, Mauricio Pochettino había buscado una versión que le permitiera aprovechar el talento que tiene disponible y, en el momento más oportuno, pareció encontrarla. En lugar de atacar por fuera y acumular centros, el equipo ocupó mejor los espacios, juntó jugadores por dentro y movió constantemente las posiciones para generar ventajas.
Pulisic fue la cara más visible del plan. Cada vez que encaró generó peligro y, a partir de ahí, Estados Unidos encontró espacios con combinaciones cortas, aprovechando las llegadas de McKennie y el trabajo de Balogun para arrastrar marcas. Cuando perdía el balón, el equipo reaccionaba rápido y antes de que Paraguay pudiera levantar la cabeza, ya tenía camisetas blancas con rojo encima, yéndose al descanso 3-0 en el marcador.
Tan dominante fue el escenario que el momento que más preocupación generó para el público local llegó cuando Pochettino decidió sustituir a Pulisic al descanso. «Solo recibí un pequeño golpe en la primera mitad, así que realmente espero que no sea nada. Tomando un poco de precaución hoy, pero espero estar bien en los próximos días», comentó el llamado Capitán América.
Paraguay nunca encontró una respuesta. Su bloque medio, que había funcionado en las Eliminatorias de Conmebol para competir desde el orden, terminó atrapado demasiado atrás. Enciso fue prácticamente el único capaz de alterar el ritmo con regates y conducciones, pero el resto del equipo nunca logró acompañarlo.
El resultado fue un baile inesperado por la forma en que Estados Unidos llegó con más dudas que certezas al torneo, pero desde las emociones y los duelos individuales, terrenos donde Paraguay parecía tener más herramientas para competir, se llevó la ventaja. Alfaro eligió no alterar demasiado el plan y cuando quiso reaccionar, el partido ya estaba decidido, aún cuando encontró un gol tras los cambios para el segundo tiempo.
La sensación que deja el debut es distinta para ambos. Estados Unidos encontró una versión que se parece más al equipo que imaginó Pochettino y dio un primer paso ilusionante en su Mundial. Paraguay, en cambio, tendrá poco margen para decidir si insiste en su estructura o si modifica el rumbo antes de que el torneo empiece a carcomerlo en el tiempo.
La siguiente prueba para los estadounidenses será el viernes 19 de junio frente a Australia a la 1:00 p.m. (hora del centro de México) en Seattle, mientras que Paraguay buscará reaccionar ese mismo día ante Turquía a las 9:00 p.m. (hora del centro de México) en la Bahía de San Francisco.
Editor: Sebastián Escamilla Castro

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